miércoles, 27 de octubre de 2010

Por la sequía, la cuenca amazónica experimenta la peor bajante en 108 años



25 de Octubre de 2010 


El Río Negro enfrenta la peor sequía en 108 años.
62 mil familias están aisladas, ya que no se puede navegar en varios trechos del río y sus afluentes.
Según informaron este lunes las autoridades de Brasil, el Río Negro, uno de los principales de la cuenca amazónica, experimenta la peor bajante desde 1902 a causa de la sequía.
Esta provocó que la bajante del Río Negro que pasa por las costas de Manaos (Brasil) se ubicara en 13,63 metros (cifra que no se registraba desde 1963), según confirmó el servicio hidrográfico de la capital del estado de Amazonas.
Defensa Civil informó que 62 mil familias están aisladas ya que no pueden navegar en varios trechos del río y ya son 40 los municipios de la zona que se declararon en estado de emergencia.
El Río Negro se ubica detrás del Río Amazonas, como el segundo del mundo con mayor volumen de agua.
http://www.eldiario24.com/nota.php?id=208557

lunes, 11 de octubre de 2010

LECCIONES ECOLOGICAS DE LA VOTACION EN BRASIL

Una ola verde ha impactado en las elecciones de Brasil. La candidata del Partido Verde, Marina Silva arañó el 20% del apoyo electoral, ocupando el tercer luhar en las votaciones. El resultado para muchos fue sorpreviso, y varios analistas coinciden en que si la campaña duraba unas semanas más, hubiera alcanzado el segundo puesto.
En esa sorpresa hay muchas lecciones para los demás países. Comencemos por señalar que la plataforma política de Silva es una reacción a una izquierda gobernante, que recayó en un desarrollo convencional, basado en explotar los recursos naturales, con un alto impacto ambiental y social, un estilo que está presente en los demás países. También es una búsqueda de alternativas a las clásicas prácticas políticas que mezclan el caudillismo, el paternalismo tecnocrático y el clientelismo – un problema que se repite también en muchos países. Su discurso ambiental logró quebrar las justificaciones simplistas que defienden el extractivismo como modo de financiar los programas sociales – una justificación que es moneda corriente en varios sitios. Finalmente, es una candidata que puso los temas amazónicos una vez más en el tapete – un tema que muchos parece que quisieran olvidar.

Comencemos por recordar que Silva fue ministro del ambiente del gobierno Lula. Pero los desencuentros se fueron sumando; perdió sus reclamos por mejorar los controles ambientales sobre los transgénicos, represas o carreteras. Finalmente renunció en 2008, por su discrepancia sobre la gestión amazónica, ya que el gobierno Lula tomó un camino que es muy similar al que parecería buscar Bolivia: promover carreteras, represas y minería volcada a la exportación. Poco después, en 2009, dio un paso más abandonando al Partido de los Trabajadores, advirtiendo que en su seno no se daban las condiciones para cambiar los valores y paradigmas de las viejas ideas del desarrollo. Me referí a esta situación en un post anterior (ver …).
Todo esto se debió a que el gobierno Lula triunfó la postura convencional desarrollista, y que en muchos casos fue defendida por la entonces ministro, y hoy candidata, Dilma Rousseff. Pero esas decisiones sembraron el descontento de amplios sectores sociales brasileños, en unos casos rechazando el daño social y ambiental, y en otros casos desilusionados y cansados con sus modos de hacer política.
Cuando se lanzó la campaña electoral, muchos en el gobierno no tomaron en serio a Silva como candidata presidencial: es una mujer, pequeña, mestiza, amazónica, evangelista, y competía desde un pequeño partido ecologista. A pocos les parecía una amenaza electoral seria. Pero se equivocaron. No advirtieron que representaba un tipo de actor social que posiblemente esté anunciando el debate político futuro no solo en Brasil, sino también en otros países.
Silva, como actor político, tiene una herencia personal que es muy común a centenares de miles de personas. Proviene de una familia amazónica que vivía de cosechar el árbol del caucho en Acre, y padeció la contaminación por metales pesados. Trabajó como empleada doméstica para completar sus estudios, fue dirigente social y legisladora. En sus discursos no grita ni amenaza, habla pausadamente e intenta convencer.
Sus propuestas apuntan hacia otro tipo de desarrollo. En el caso de las explotaciones extractivas, las directrices de su Partido Verde, contiene ideas muy distintas a las defendidas no sólo por el gobierno Lula, sino a lo que se postula en los demás países vecinos.
Por ejemplo, se reclama garantizar el abastecimiento nacional de esos recursos naturales antes que seguir extrayéndolos solamente para su exportación. Señala que hay que prepararse para un futuro sin ellos, ya que el cobre o el petróleo son finitos, y se acabarán. Este es un punto crucial que parecería no discutirse en otros países; se cierra los ojos a que el estaño o el petróleo se agotarán. Por lo tanto, la urgencia es cómo aprovechar las ganancias obtenidas hoy, para construir alternativas post-extractivistas mañana. El programa insiste en que la explotación debe balancear buenas ganancias y competitividad, pero siguiendo las más altas condiciones sociales y ambientales.
Por lo tanto, allí hay muchas ideas para pensar desde las demás naciones. Pero además ilustra los senderos de los debates futuros, donde candidaturas alternativas similares pueden estar gestándose, sin que desde el poder se les presete mucha atención.
Una versión abreviada de estas ideas se publicó en mi columna en La Primera (Lima), el 9 de octubre – ver…

miércoles, 29 de septiembre de 2010

“Serra sería un retroceso para Brasil y el continente”

Entrevista con Itelvina Masioli, dirigente nacional del Movimiento de Trabajadores Rurales Sin Tierra de Brasil

El mayor movimiento rural de Brasil rechaza al candidato de derecha, pero también remarca la deuda que deja el gobierno de Lula. Críticas al modelo sojero y los medios de comunicación. Un apoyo condicionado para Dilma Rousseff.

Por Darío Aranda
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Marcha del MST en Brasilia para protestar frente a la Embajada de EE.UU. en el 2003.
El Movimiento de Trabajadores Rurales Sin Tierra (MST) de Brasil es una organización referente en las luchas continentales. Integrado por 350 mil familias –casi dos millones de personas–, cuenta con 27 años de experiencia en asentar familias en campos recuperados, fundar escuelas, producir alimentos sanos y movilizarse por uno de sus objetivos centrales: la reforma agraria. Ubica entre sus enemigos principales a las empresas transnacionales de los agronegocios y los grandes propietarios, “el latifundio”, ese uno por ciento de la población que posee el 46 por ciento de la tierra productiva de Brasil. Durante la mayor parte de su historia el MST tuvo como aliado incondicional al entonces trabajador y delegado sindical Luiz Inácio Lula da Silva, coincidían en luchas y movilizaciones. Cuando fue electo presidente, en 2002, los Sin Tierra festejaron, pues visualizaban mayores posibilidades de concretar sus demandas históricas. A ocho años de aquel momento, y a días de una nueva elección, Itelvina Masioli, dirigente nacional del MST, alertó sobre el avance del monocultivo de soja, apuntó contra el “latifundio mediático”, marcó las deudas de la gestión Lula y afirmó que un triunfo de José Serra (Partido Socialdemócrata) sería un retroceso para Brasil y el continente.
–¿Cuál es el balance que hace el MST sobre los ocho años del actual gobierno?
–La victoria de Lula tuvo todo un significado político muy grande y fue el resultado de una estrategia de años de la izquierda en Brasil. Fue una construcción histórica, fue una victoria del pueblo, un presidente de un partido declaradamente nacido del seno de la clase obrera brasileña, con trayectoria de compromiso con causas sociales y populares, un obrero nordestino, fue un mensaje fuerte. El MST siempre mantuvo autonomía, aunque no negamos que apoyamos a Lula y reconocemos que para el pueblo fue mejor un gobierno de Lula que uno de la derecha, pero es claro que en estos ocho años no hemos avanzado ni en reforma agraria ni en distribución de tierras. Por eso seguimos haciendo nuestro proceso de crítica, movilización y lucha permanente.
–¿La gran deuda del gobierno es no haber al menos comenzado a modificar el modelo de agronegocios?
–Es terrible, pero infelizmente hay que decirlo, no se puede negar que durante la presidencia Lula ha avanzado el modelo de agronegocios, incluso con financiamiento público. Nuestro deseo sería hacer otro tipo de balance, pero no sería la realidad. Por eso siempre fuimos críticos, por eso el movimiento en estos ocho años no dejó de movilizar, de seguir ocupando tierras y denunciando que este modelo de agronegocios es muy dañino. En los últimos años aumentó la concentración de tierras. Según datos oficiales el 46 por ciento de la tierra está en manos del uno por ciento de los productores. Sin embargo es la agricultura campesina la que produce el 70 por ciento de los alimentos. El agronegocio no genera alimentos para la población, no genera trabajo, degrada suelos, produce enfermedad, no cumple función social y destruye la naturaleza.
–¿Por qué no se avanzó en el modelo campesino?
–Porque el Estado brasileño, en sus distintos niveles, tiene en su composición a un sector de los agronegocios, ruralistas, que tiene fuerza. El gobierno tiene gran responsabilidad en eso, sobre todo por no haber tenido mayor osadía de enfrentar los poderes constituidos.
–¿Cuáles fueron las acciones positivas?
–Se implementó una política muy importante de compra directa de la producción campesina, algo muy positivo que permite el fortalecimiento de organizaciones y de las familias rurales. Otra acción importante es el programa de Luz para todos, energía eléctrica para el campo, las comunidades, escuelas campesinas, y que permite desarrollar pequeñas agroindustrias. Otros aspecto importante es que los movimientos presionaron y discutieron un programa de viviendas para el campo. Son todas conquistas del movimiento campesino de Brasil, no fueron iniciativas regaladas, sino conquistas de nuestro proceso de acumulación, movilización y presión.
–Un discurso recurrente es que el sector campesino no puede producir lo suficiente para la población.
–En Brasil se gastan millones de reales en marketing, propaganda, para decir que el agronegocio es productivo, que genera riqueza. Es un bombardeo masivo de propaganda. Pero cuando se estudian las estadísticas reales, los censos, se demuestra que la agricultura campesina produce el 70 por ciento de alimentos, no son las empresas de los agronegocios las que producen alimentos. Paralelamente no aparece esa realidad en los medios, sólo aparece el gran modelo de agronegocios, lo muestran como exitoso, sin dar cuenta de sus consecuencias sociales, ambientales, sanitarias, geopolíticas, con alta concentración de riqueza en manos de transnacionales.
–¿Por esa manipulación mediática es que el MST plantea que la lucha es también comunicacional?
–La lucha comunicacional es estratégica en la lucha social, es una batalla de ideas y de modelos antagónicos donde un modelo, de agronegocios, cuenta con toda la prensa, y el sector campesino es sistemáticamente invisibilizado. Así como luchamos contra el latifundio del campo, también luchamos contra el latifundio de la comunicación que hay en Brasil, que no es diferente del que se da en los países, que niega y criminaliza las luchas del pueblo, medios masivos de comunicación que están al servicio de las empresas transnacionales del agro, que hacen negocios con el hambre del pueblo.
–Hay una experiencia en la Argentina y en la región de organizaciones en lucha que son sumadas a los gobiernos progresistas, donde también se suele interpretar como cooptación. ¿Cuál es la situación en Brasil?
–Es parte de la historia de Brasil la cooptación de organizaciones del campo popular, no es una exclusividad de Lula, donde también está presente esa estrategia. Muchas organizaciones se han debilitado, muchos cuadros de las organizaciones fueron a desempeñar áreas de gobierno. Quizá esas tareas pueden tener su importancia, pero se enflaquece la organización social y eso no es sano. Es importante mantener la autonomía, y desde allí fortalecer a gobiernos que tienen un compromiso progresista, que tienen más posibilidades de avanzar con políticas que salden la agenda social pendiente. Para que se produzcan esos cambios debe haber un movimiento social organizado, con capacidad de presión. Como MST tenemos autonomía para hacer una lectura crítica, para decir que este gobierno dejó pasar la oportunidad histórica de saldar una deuda social de más de 500 años para el pueblo brasileño.
–¿Cuál es la relación del MST con el gobierno?
–El Movimiento va haciendo una lectura permanente y manteniendo siempre su autonomía de los partidos políticos y del gobierno. Mantenemos un posicionamiento crítico, valoramos las cuestiones que son buenas para el pueblo y denunciamos y criticamos lo que es malo. Cualquiera sea el gobierno, nuestro rol es movilizar y presionar para que el gobierno mejore las condiciones de vida del pueblo: tierra, comida, educación. El MST marca esa agenda para que los gobiernos cumplan con esos derechos del pueblo.
–¿El MST apoya explícitamente a Dilma Rousseff?
–Nuestro rol no es hacer campaña por candidatos, sino organizar y movilizar a los pobres del campo para tener tierra, justicia, dignidad. Lo que hicimos fue, junto a organizaciones campesinas y populares, realizar un plataforma de políticas rurales que entregamos a los candidatos. Es una plataforma donde planteamos las problemáticas y reivindicaciones históricas. A partir de allí, orientamos a nuestra base social a votar a los candidatos que tienen un compromiso histórico con las luchas populares y sociales.
–Eso ya elimina a varios candidatos.
–Exacto. Hay candidatos que tiene compromiso con causas sociales. No es nuestro papel decir a quién votar, pero también somos muy conscientes de que un gobierno de (José) Serra será un retroceso político, es la derecha, es asumir que el país y el continente retroceden. Un triunfo de Serra significa criminalización, represión, nada positivo para el pueblo. Las organizaciones sociales y el campo popular no pueden permitir un triunfo de Serra.
–Suponiendo que Dilma Rousseff sea electa, ¿qué agenda propondrá el MST?
–La agenda ya está presentada. Es una agenda histórica del movimiento campesino de Brasil y Dilma la conoce muy bien, comenzando con la reforma agraria. Dialogaremos con Dilma, nos conocemos bien, pero seguiremos exigiendo cumplir con la deuda pendiente y siempre seguiremos con nuestro proceso de movilizaciones. Dilma conoce las banderas históricas de la clase trabajadora, sabe de la necesidad de la reforma agraria y de una política agropecuaria que privilegie la producción de alimentos y no forrajes para exportación. Dilma sabe quiénes somos y qué queremos los campesinos.
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martes, 31 de agosto de 2010

Justicia brasileña falla a favor de campesinos sin tierra

BRASIL-TIERRAS


La Justicia de Brasil decidió a favor de los campesinos sin tierra en un proceso que tomó más de 50 años. Es sobre una amplia franja de tierra ubicada en el Pontal do Paranapanema, estado de São Paulo.


La zona en cuestión es de más de 92 mil hectáreas, un área comparable a la municipalidad de Río de Janeiro.
La justicia consideró que la tierra fue ocupada ilegalmente durante las primeras décadas de la República.
Por ello, determinó que dicha tierra pertenece al Estado.
La región es ahora un polo de la agroindustria de caña de azúcar y ganado.
A partir de la decisión judicial un centenar de propiedades rurales pueden ser expropiadas para fines de reforma agraria. (PÚLSAR)


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...y te lo juro amor.. el imperio... el imperio caerá....

sábado, 21 de agosto de 2010

Alarma de ambientalistas en Brasil ante el desmonte del Amazona



Ambientalistas de Brasil pidieron la urgente implementación de una política integrada para mantener en pie los bosques y asistir a la población de la Amazonia, alarmados ante un nuevo aumento de la deforestación.

 
El Ministerio de Medio Ambiente informó que 19.831 kilómetros cuadrados de bosques amazónicos fueron destruidos entre agosto de 1999 y el mismo mes del año pasado, 14,9 por ciento más que en igual lapso anterior.
La medición realizada por el Instituto Nacional de Pesquisas Espaciales (INPE), en base a imágenes de satélite, indica que volvió a acelerarse el ritmo de tala y quema de vegetación, que se había reducido luego del periodo entre 1994 y 1995, cuando alcanzó a 29.059 kilómetros cuadrados.
En total, la Amazonia brasileña ya perdió 14,3 por ciento de su antigua área boscosa, una superficie que supera el territorio de Francia.
Eso es más preocupante aún, porque confirma la tendencia en crecimiento, dijo a IPS Luiz Carlos Pinagé, coordinador del programa amazónico de la organización no gubernamental Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF en sus siglas inglesas).
Los datos comprueban la insuficiencia de los mecanismos de control adoptados por las autoridades ambientales y la necesidad de una "política nacional integrada para el desarrollo de la región", opinó.
La "vocación forestal" que debe orientar ese desarrollo es reconocida por muchos funcionarios, pero la política del gobierno sigue estimulando el avance de la ganadería y agricultura sobre los bosques, lamentó Paulo Moutinho, del Instituto de Pesquisa Ambiental de Amazonia (IPAM).
El IPAM es un grupo no gubernamental que se destacó por apuntar los rumbos de las "quemadas", el uso de incendios por parte de hacendados y campesinos, para eliminar bosques y preparar la tierra para cultivos o pastizales.
Los "grandes proyectos de infraestructura", en busca de impulsar la economía amazónica, promovieron en las últimas cuatro décadas una gran devastación de recursos naturales, sin que se haya podido mejorar el ingreso ni el bienestar de la población local, observó Moutinho.
El programa Avanza Brasil, elaborado por el gobierno de Cardoso, apunta en la misma dirección de ataque a los bosques, concediendo prioridad a carreteras e hidrovías que favorecen la exportación de soja y otros productos de monocultivo, acusan los ambientalistas.
Un estudio de investigadores brasileños y estadounidenses estimó que la ejecución de Avanza Brasil elevaría a 42 por ciento el área forestal destruida en la Amazonia brasileña entre este año y 2020.
La conclusión de la investigación fue descalificada por el Ministerio de Ciencia y Tecnología, con duras críticas sobre las premisas y datos que sirvieron de base al trabajo de los activistas.
Sin embargo, los datos divulgados ahora por el Ministerio de Medio Ambiente confirman los peores temores, sostuvo Pinagé.
El experto de WWF opinó que el agravamiento de la deforestación puede llegar a un cuadro "caótico" si se aprueba el nuevo Código Forestal, según el proyecto que será presentado a fines de este mes en el Congreso Nacional.
El código propuesto, respaldado por hacendados, pretende reducir el área de preservación forestal en las grandes propiedades rurales amazónicas, flexibilizando la legislación vigente que permitió contener la devastación entre 1995 y 1999 y que es defendida por los ambientalistas.
El Ministerio de Medio Ambiente adoptó buenas políticas últimamente, reconocen las organizaciones no gubernamentales, quienes respetan el trabajo realizado por la Secretaría de Coordinación Amazónica.

domingo, 27 de junio de 2010

La ofensiva de los agronegocios contra el pueblo brasileño


Secretaría Nacional del Movimiento de los Sin Tierra – Brasil
MST
27-06-2010

Traducción Susana Merino

Brasil esta siendo blanco de una ofensiva del gran capital articulada por las empresas transnacionales y los bancos en una alianza con capitales latifundistas que han generado un modelo de organización agrícola , llamado agronegocio. A partir de la segunda mitad de la década de los 90 – y más aún luego de la crisis del capitalismo internacional – grandes corporaciones internacionales financiadas por capitales financieros comenzaron a avanzar sobre la agricultura brasileña : tierras, aguas, semillas, producción e industrialización de alimentos y comercialización de agrotóxicos.
En dicho proceso, el agronegocio intenta impedir el desarrollo de la pequeña agricultura y la Reforma Agraria y consolidar su modelo de producción basado en las grandes propiedades, el monocultivo, la expulsión de mano de obra campesina, el uso intensivo de maquinaria, la devastación ambiental y la utilización de agrotóxicos en gran escala
Compra de tierras por empresas extranjeras
Los datos del INCRA* indican que en los últimos años fueron vendidas por lo menos 4 millones de hectáreas a personas y empresas extranjeras, perjudicando los intereses del pueblo brasileño y debilitando la soberanía nacional sobre nuestros recursos naturales. El gobierno federal mostró preocupación por esa ofensiva, porque además las empresas usan subterfugios para no respetar la legislación vigente. Un director de la empresa de papel y celulosa Stora Enso admitió que creó una empresa en Brasil para burlar la ley y comprar ilegalmente 46 mil hectáreas en la frontera sur del país y encarar el monocultivo de eucaliptus.
Solo en el sector del alcohol de caña por ejemplo las empresas trasnacionales compraron el 30% de todas las fábricas con sus tierras. Sin embargo eso no aparece en los catastros del instituto que solo incluye cantidades subestimadas. Esperamos que el gobierno cumpla con su promesa y apruebe cuanto antes el Proyecto de Enmienda Constitucional (PEC) que impida la compra de tierras a los extranjeros, incluyendo la anulación de los títulos de las tierras ya vendidas.
Arroz transgénico de Bayer
En las últimas semanas, el agronegocio intenta avanzar con su proyecto para la agricultura brasileña en dos frentes: cambios en el Código Forestal Brasileño y la liberalización del arroz transgénico. Por otra parte la flexibilización de la ley ambiental facilita la deforestación y la expansión del agronegocio, los transgénicos pasan el control de las semillas de las manos de los agricultores a la propiedad privada de cinco empresas transnacionales: Bayer, Basf, Monsanto, Cargill y Syngenta que de ese modo las patentan e imponen royalties a los productores.
Los movimientos campesinos, los ambientalistas y las organizaciones de derechos humanos lograron una victoria importante a través de la presión social y política contra la liberación del arroz de Bayer que retiró su propuesta para su aprobación por la Comisión Técnica de Bioseguridad. Esa variedad de arroz, de consumo popular no está liberada en ningún país del mundo, ni en los EEUU, ni en Alemania (país de origen de Bayer). Fue en consecuencia un retroceso momentáneo de la transnacional pero debemos permanecer atentos a sus movimientos futuros.
La aprobación del arroz transformaría a Brasil en un cobayo. Los impactos de la liberalización del arroz transgénico que está presente en la mesa de los brasileños en el almuerzo y en la comida serían tremendamente negativos. En primer lugar no hay estudios que atestigüen que el consumo de transgénicos no afecta a la salud humana.
En segundo lugar, los productores de arroz tradicional podrán ver contaminadas sus cosechas con el arroz Liberty Link. En los EEUU se comprobó que 7 mil productores de arroz se vieron contaminados y demandaron a la Bayer por los perjuicios que les ocasionara. De modo que podríamos llegar a la conversión de todos los cultivos tradicionales de arroz en transgénicos. Además, aún sin comprar esas semillas los campesinos tendrían que pagar royalties a la empresa alemana
En tercer lugar, aumentaría el uso de venenos en los cultivos de nuestro país que utilizó 9 mil millones de litros el año pasado, ocupando el primer lugar en el ranking mundial. Las investigaciones han demostrado que el glifosato usado para pulverizar las variedades desarrolladas por la Bayer, es tóxico para los mamíferos y podría entorpecer las actividades del cerebro humano.
El médico Wanderlei Antonio Pignati, doctor en salud y ambiente, investigador de Fiocruz y profesor de la Universidad Federal de Mato Grosso explica que las grandes industrias fabrican semillas dependientes de los agrotóxicos y los fertilizantes químicos porque también producen esos venenos.
El retroceso de Bayer constituye una pequeña victoria de la sociedad brasileña, porque demuestra principalmente que es posible enfrentar y derrotar a las empresas transnacionales
Cambios en el Codigo Forestal
En relación al Código Forestal la votación del proyecto presentado por el diputado federal Aldo Rebelo (PCdoB-SP) está prevista para comienzos de julio. El texto del proyecto de ley beneficia a los latifundistas de los agronegocios, por abolir la Reserva Legal para la agricultura familiar, la posibilidad de compensación fuera de la región o de la cuenca hidrográfica y la transferencia de las responsabilidades sobre la legislación ambiental a los Estados y Municipios.
Más preocupante aún que la reforma agraria es la amnistía a los productores rurales que hayan cometido crímenes ambientales hasta julio de 2008. Las áreas que no cumplen una función social y que deberían ser expropiadas y destinadas a los trabajadores rurales sin tierra continuarán en manos de los latifundistas. Es decir que con la aprobación del nuevo código el Congreso Nacional modificará la constitución para responder a los intereses de quienes monopolizan las tierras en nuestro país.
En cuanto a las empresas de los agronegocios comentan discretamente que los ruralistas están eufóricos ante la posibilidad de legitimar el desmonte ya realizado y abrir la frontera en nuestras selvas y áreas de preservación. Lo que realmente no se esperaba era que los sectores más conservadores encontraran apoyo que mereció hasta elogios de la senadora Katia Abreu (DEM) que no hace mucho intentaba candidatearse como vicepresidenta de José Serra (PSDB) Dado que Katia Abreu , presidente de la Confederación Nacional de Agricultura (CNA) es portavoz del sector de latifundistas y la principal defensora de los cambios, es evidente que se beneficiará con las propuestas del diputado Aldo Rebelo.
Hasta ahora se han levantado muchas voces contra esa propuesta, las iglesias, las organizaciones ambientalistas, una parte importante del movimiento sindical y los movimientos populares especialmente la Vía Campesina Brasil manifestando su repudio a dicho proyecto. Una recolección de firmas juntó miles de firmas con el objeto de sensibilizar al Congreso, los parlamentarios progresistas pidieron informes y el Ministerio del Ambiente se opuso a las propuestas. El propio gobierno, cuyo partido político es el del diputado Aldo Rebelo y su base parlamentaria, también criticó el proyecto. Esperamos que la presión de la sociedad consiga evitar la destrucción de la legislación ambiental y la anulación del concepto de la función social de la propiedad que fundamenta la concreción de la reforma agraria. En lugar de terminar con el Código Forestal necesitamos mantener sus principios, preservando la naturaleza en beneficio de toda la población y de las generaciones futuras.
*INCRA :Instituto Nacional de Colonización y Reforma Agraria

sábado, 26 de junio de 2010

LULA: "YA NO SOY LO QUE FUI...."

LULA CONTRA "LOS GRINGOS" POR HIDROELECTRICA SAO PAULO, 22 (ANSA)
- El presidente de Brasil, Luiz Lula da Silva, cargó hoy contra la interferencia extranjera de "los gringos" y los ambientalistas que protestan contra la construcción de la central hidroeléctrica de Belo Monte, en el río Xingú, en la selva amazónica.
"De vez en cuando, viene un gringo a opinar sobre Brasil. Necesitamos mostrarle al mundo que nadie más que nosotros quiere cuidar nuestra selva, porque los gringos meten la nariz donde no deben", dijo Lula. "Sabemos como ocuparnos de nuestro desarrollo", advirtió el presidente en Altamira, estado de Pará, en un acto para defender la construcción de la usina de Belo Monte.
Sin nombrarlo, el mandatario se refirió al director canadiense James Cameron, realizador de "Avatar", quien respaldó a los ambientalistas brasileños y a los indios locales contra la construcción de la represa, que será la tercera del mundo, detrás de la china Tres Gargantas e Itaipú.
"Los manifestantes estarían contentos con el estadounidense (sic) que vino aquí. Deberían ir al Golfo de México para retirar el petróleo", dijo Lula en un breve discurso, refiriéndose al derrame de crudo de una plataforma de la británica BP.
Cameron, durante su visita a Brasil en abril, anunció que se reunirá con senadores estadounidenses para que presionen por la desactivación de la central hidroeléctrica de Belo Monte.
Lula también se refirió a unos 100 manifestantes que se acercaron al acto oficial para protestar contra el proyecto y recordó que en los años setenta, cuando era sindicalista, se opuso a la construcción de la central hidroeléctrica de Itaipú, en la frontera brasileño-paraguaya.
http://www.ansa.it/ansalatina/notizie/notiziari/brasil/20100623001535101690.html

Campaña Nacional de Firmas por el NO a la Minería Química a Cielo Abierto
y la Minería Nuclear en todas sus formas


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